Durante el histórico Primer Desayuno Nacional de Oración por El Salvador, celebrado esta mañana en el Palacio Nacional, el presidente Nayib Bukele compartió una reflexión profunda sobre los límites del modelo de seguridad que ha transformado al país y por qué, a pesar de los esfuerzos, ningún otro nación ha logrado replicarlo con éxito.
En su intervención, el mandatario explicó que El Salvador ha abierto sus puertas para compartir el conocimiento acumulado en la lucha contra las pandillas: “Hemos tratado de ayudar a otros países a que repliquen lo que pasó en El Salvador. Enviamos equipos, hemos trabajado en conjunto, hemos compartido toda la información, todos los planes, hasta los diseños de cárcel, etcétera, y será muy útil en otros países, estoy seguro que sí; pero hasta ahora ningún país ha logrado replicarlo”.
Bukele atribuyó esta dificultad a un elemento esencial que trasciende lo técnico o estratégico: “Y creo que la razón es porque se debe incluir como pilar fundamental la oración y pedirle a Dios”.
El presidente enfatizó que el éxito del Plan de Seguridad —que incluye el régimen de excepción y la construcción de infraestructura penitenciaria— no se explica solo por decisiones humanas, sino por una intervención divina. Según sus palabras, la oración colectiva y la fe han sido el factor diferenciador que ha permitido alcanzar resultados sin precedentes, como la drástica reducción de la violencia sin bajas civiles reportadas.
El evento, que reunió a autoridades de los tres Órganos del Estado, líderes religiosos y una delegación internacional (incluyendo congresistas estadounidenses), se convirtió en un espacio de plegarias por la paz, la gobernabilidad y el futuro próspero de la nación, reforzando el mensaje de que la transformación de El Salvador es vista por muchos como un verdadero milagro.

