El mercado energético internacional enfrenta un nuevo episodio de volatilidad tras la caída abrupta en los precios del petróleo, luego de la reapertura parcial del Estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas para el comercio global de hidrocarburos.
La medida se produce tras una tregua entre Irán y Estados Unidos, lo que permitió restablecer parcialmente el tránsito marítimo en la zona, reduciendo los temores de una interrupción en el suministro mundial de crudo.
En este contexto, el barril Brent descendió hasta los 89,43 dólares, registrando una baja de 8,77 dólares, equivalente a un retroceso del 8,93%. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) cerró en 81,53 dólares, con una caída de 11,65 dólares respecto a la jornada anterior.
El impacto se extendió a los mercados internacionales, donde las principales compañías petroleras reportaron pérdidas en sus acciones, reflejando la incertidumbre generada por la volatilidad del crudo.
Analistas señalan que el movimiento responde a la reducción de la “prima de riesgo geopolítica”, incorporada en los precios ante la posibilidad de bloqueos en una ruta clave para el abastecimiento energético global.
Asimismo, advierten que este comportamiento podría influir en las decisiones comerciales de las petroleras y en la dinámica de los precios de los combustibles a nivel internacional, en un entorno que continúa siendo sensible a factores geopolíticos.
