Aun mes del doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, los habitantes del edificio Ayacucho, ubicado al final de la avenida Fuerzas Armadas de Caracas, continúan enfrentando las consecuencias del movimiento sísmico y permanecen en sus hogares pese a los daños visibles que presenta la estructura.
El inmueble cuenta con una etiqueta amarilla que advierte sobre afectaciones importantes y, desde el exterior, ya se observan grietas en las paredes, desprendimientos de friso, daños en algunas columnas y partes de la estructura que representan un riesgo para quienes transitan por la zona.

“Este es nuestro hogar. No tenemos dónde irnos”, expresó una de las residentes, quien explicó que muchas familias decidieron regresar luego de los primeros días de la emergencia para proteger sus pertenencias y permanecer cerca de lo que han construido durante años.
Entre los 73 habitantes del edificio se encuentran 28 adultos mayores, varios de ellos con movilidad reducida o condiciones que requieren atención especial. Para muchos, abandonar el lugar no es una opción sencilla, por lo que los vecinos han creado redes de apoyo para ayudar a quienes se encuentran en mayor vulnerabilidad.

Tras el terremoto, los propios residentes se organizaron para mover objetos a lugares seguros, retirar escombros, limpiar áreas afectadas y evaluar los daños dentro de los apartamentos. Sin embargo, aseguran que las reparaciones necesarias requieren especialistas y recursos económicos que no están al alcance de las familias.
Inspecciones realizadas por equipos de Protección Civil e ingenieros determinaron que deben evaluarse zonas específicas del edificio, incluyendo algunas columnas afectadas y áreas donde se requiere retirar materiales dañados para posteriormente reconstruir. Los habitantes señalan que esperan una respuesta de las autoridades para poder recuperar la seguridad de sus viviendas.

“Yo tapo eso con cajas para no ver el daño”, comentó otra residente, al describir la forma en que intenta sobrellevar la situación. Aunque los vecinos mantienen la esperanza de una solución, reconocen que el temor permanece cada día, especialmente por la presencia de adultos mayores y familias con personas que necesitan cuidados especiales.
Mientras continúan esperando ayuda, los habitantes del edificio Ayacucho aseguran que seguirán unidos para enfrentar la emergencia. Su principal petición es poder regresar a la tranquilidad y contar con un espacio seguro donde puedan continuar sus vidas.

Fotografías: El Estímulo
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