La economía de El Salvador mantiene una trayectoria de aceleración que ha llevado al Banco Central de Reserva (BCR) a elevar significativamente su proyección de crecimiento para 2026. De acuerdo con un análisis publicado por El Economista.es, la institución pasó de estimar un crecimiento del 3% en abril a proyectar ahora una expansión de entre 4.5% y 5% para este año, respaldada por el dinamismo de la construcción, la inversión, el turismo, la industria y los servicios.
Los indicadores del primer semestre muestran el fortalecimiento de la actividad económica. El Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) registró un crecimiento interanual de 5.2% en junio y acumuló un promedio de 4.6% durante los primeros seis meses del año, por encima del 3% registrado en el mismo período de 2025. El desempeño llevó al BCR a considerar que la economía salvadoreña atraviesa una etapa de mayor dinamismo respecto al año anterior.
La construcción aparece como uno de los principales motores de esta expansión. En junio, el sector creció 10.7% interanual, impulsado tanto por proyectos públicos como privados, mientras que el consumo aparente de cemento aumentó 13.1%. El sector inmobiliario también mostró un avance de 7.1%, favorecido por nuevos proyectos residenciales y comerciales y por una mayor disponibilidad de financiamiento para vivienda y construcción.
El crecimiento, además, se está extendiendo a otras áreas de la economía. La producción industrial aumentó 4.3%, mientras que los servicios profesionales, administrativos y técnicos avanzaron 3.6%. Información y comunicaciones registró un crecimiento de 7.8% y los servicios gubernamentales aumentaron 8%, reflejando una expansión que va más allá de la construcción.
El turismo también se consolida como uno de los sectores estratégicos. El aumento de visitantes internacionales y de los ingresos provenientes de esta actividad ha fortalecido al comercio, transporte, hoteles y restaurantes, que registraron un crecimiento de 3.6%. Eventos internacionales, actividades deportivas y una mayor demanda interna han contribuido a dinamizar los servicios relacionados con el turismo.
El análisis de El Economista.es también relaciona esta evolución con la mejora de la percepción de seguridad en el país, señalando que el cambio en las condiciones de seguridad ha favorecido el desarrollo de nuevos negocios, la inversión inmobiliaria y el turismo. El medio destaca que esta transformación ha coincidido con una reducción histórica de los homicidios, aunque también señala las controversias y cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos relacionados con el régimen de excepción.
Con este escenario, el BCR sostiene que la economía salvadoreña podría cerrar 2026 con un crecimiento de entre 4.5% y 5%, sustentado en la continuidad de la inversión, la actividad productiva, los incentivos para atraer capital, las condiciones de seguridad y el posicionamiento del país como destino turístico. El desafío será mantener este ritmo de expansión y lograr que el crecimiento alcance de manera sostenida a sectores que todavía presentan dificultades, como la agricultura y la ganadería, que permanecieron estancadas durante el período analizado.
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