En un acto cargado de simbolismo histórico, el presidente Nayib Bukele honró el legado y voluntad del general Francisco Morazán, el último presidente de la República Federal de Centroamérica y el hombre que dedicó su vida a un ideal que aún late en la región: la unidad de las cinco naciones.}
Los restos del prócer fueron trasladados a un nuevo mausoleo construido especialmente para custodiarlos por siempre. El lugar elegido no es casual: el Jardín Centroamérica, a un costado del Palacio Nacional, en pleno Centro Histórico de San Salvador.
“Hemos trasladado los restos de Francisco Morazán a un nuevo mausoleo, construido especialmente para custodiarlos por siempre”, enfatizó el mandatario.
Francisco Morazán gobernó la Federación integrada por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Su pensamiento unionista no quedó atrapado en el siglo XIX: trasciende generaciones y sigue siendo parte fundamental de la historia e identidad centroamericana.
Con este traslado, El Salvador no solo rinde homenaje a un héroe. Coloca físicamente el sueño de la unidad en el centro mismo del poder y de la memoria nacional, como un recordatorio permanente de que la patria grande todavía es posible.
