China ha intensificado la presión sobre Venezuela para exigir el pago de una deuda millonaria que asciende a alrededor de 20 mil millones de dólares, correspondiente a préstamos otorgados principalmente durante el gobierno de Hugo Chávez. La exigencia se produce en medio de un escenario político complejo y financiero tras la captura de Nicolás Maduro y la pérdida acelerada de control del aparato estatal.
De acuerdo con información difundida por Bloomberg, las autoridades chinas han elevado el tono de sus gestiones ante los altos mandos venezolanos, ante la imposibilidad del país sudamericano de responder financieramente y la ausencia de aliados internacionales dispuestos a refinanciar sus compromisos. La caída de la producción petrolera, la falta de liquidez y el aislamiento diplomático han dejado a Venezuela sin margen de maniobra frente a su principal acreedor bilateral.
La relación financiera entre China y Venezuela se consolidó durante la era de Hugo Chávez, cuando se firmaron numerosos acuerdos de financiamiento respaldados por petróleo. Estos mecanismos permitieron a Caracas recibir miles de millones de dólares a cambio de envíos de crudo a largo plazo. Sin embargo, el deterioro de la industria petrolera y la crisis económica impidieron el cumplimiento regular de esos compromisos.
El peso político de Chávez en el vínculo con Pekín quedó reflejado también en el plano diplomático. De las siete visitas oficiales de autoridades venezolanas a China registradas en los últimos 39 años, seis fueron realizadas por Hugo Chávez, lo que evidencia el papel central que tuvo en la construcción de la alianza estratégica entre ambos países.
Con la llegada de Delcy Rodríguez a la presidencia de Venezuela y la incertidumbre sobre el futuro del gobierno venezolano, China busca asegurar el cobro de su deuda y proteger sus intereses económicos. La presión ejercida en las últimas semanas sugiere que Pekín no estaría dispuesto a postergar indefinidamente el pago ni a asumir nuevas pérdidas en un país que atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente.
El gigante asiático, que en los últimos años mantenía estrechas relaciones con Caracas, ha condenado con dureza la intervención estadounidense en Venezuela y ha pedido la liberación del ya expresidente Maduro y de su esposa, Cilia Flores, detenidos el 3 de enero pasado y trasladados a Nueva York.

