Un nuevo capítulo de tensión interna sacude al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Militantes y estructuras locales del distrito de Mejicanos han alzado la voz en contra del proceso de subasta de su emblemático local, un espacio que consideran parte esencial de la memoria colectiva del partido y de la lucha revolucionaria salvadoreña.
El local del FMLN en Mejicanos no es una propiedad cualquiera. Según denuncian los militantes, fue donado desde sus inicios y construido con el esfuerzo colectivo: aportes de materiales, tiempo, mano de obra y compromiso de generaciones de compañeros y compañeras que lo convirtieron en centro de organización, formación política, jornadas de trabajo y solidaridad. «No hablamos solo de cuatro paredes. Hablamos de historia, de convicción revolucionaria y de la resistencia que nunca se rindió», afirman en un pronunciamiento que circula entre bases y redes sociales.
La oposición se centra en las omisiones de la Dirigencia Nacional pasada y actual, a las que acusan de no haber realizado las gestiones judiciales necesarias para evitar la pérdida del inmueble. La anterior directiva municipal de Mejicanos y el Comité Distrital actual presentaron propuestas reales y viables para preservar el local, pero aseguran que no recibieron respuesta alguna. «Subastar este local es intentar borrar la historia, mercantilizar la lucha y desconocer el valor político y simbólico que le pertenece al pueblo organizado, no al mercado», reza el comunicado de los militantes, quienes ven en la venta una afrenta al legado del FMLN.
El proceso de avalúo y venta del local en Mejicanos avanza desde mediados de 2025, como parte de un procedimiento legal derivado de una crisis financiera del partido. Según fuentes oficiales del FMLN y reportes periodísticos, el inmueble se destinaría a indemnizar a empleados despedidos en procesos laborales previos, en medio de una severa deuda acumulada tras la pérdida de representación política y la disminución de aportes de militantes y exfuncionarios.
Dirigentes nacionales, como el secretario general Manuel «Chino» Flores, han defendido que se trata de un «procedimiento legal que viene de gestiones pasadas», inevitable en el contexto de recomposición interna del partido, que ya no cuenta con ingresos de gobiernos ni alcaldías.
Sin embargo, la base en Mejicanos no cede: publicaciones recientes en redes, incluyendo de la Juventud del FMLN, refuerzan el mensaje: «El local del FMLN Mejicanos es memoria y lucha colectiva. Subastarlo es borrar historia. La historia no se vende, la lucha no se subasta».
Este conflicto pone de manifiesto las profundas divisiones internas en el FMLN, un partido que tras décadas de lucha armada y participación electoral enfrenta ahora su mayor crisis económica y de identidad desde los Acuerdos de Paz. Mientras la dirigencia busca sanear finanzas, las bases defienden símbolos que representan décadas de sacrificio.

