El Salvador ha transformado radicalmente su entorno empresarial y económico. Lo que antes era una de las mayores barreras para el desarrollo —la extorsión sistemática por parte de pandillas— ha desaparecido en gran medida gracias a las mejoras históricas en seguridad pública.
Hoy, abrir o mantener un negocio en el país depende exclusivamente de la calidad de la idea, la ejecución y la gestión empresarial. Miles de emprendedores y comerciantes, que anteriormente lidiaban con el pago de «renta» criminal, ahora operan con mayor libertad, confianza y sin esa carga que restaba rentabilidad a miles de comercios, restaurantes y pequeñas empresas.
Este «dividendo de seguridad» se traduce en un dinamismo comercial evidente:
- Mayor confianza de los consumidores, que se refleja en un aumento del consumo interno y mayor actividad en calles y mercados.
- Crecimiento explosivo del turismo, uno de los sectores de mayor expansión: en 2025, El Salvador recibió más de 4.1 millones de visitantes internacionales (un récord histórico), generando miles de millones en ingresos y consolidándose como uno de los destinos de más rápido crecimiento global, impulsado por iniciativas como Surf City y la remodelación del Centro Histórico de San Salvador.
Aquí algunos ejemplos visuales del vibrante turismo costero:
- Aumento en la inversión extranjera directa (FDI) y local, con empresas regionales y globales evaluando al país como destino estratégico para logística, servicios y manufactura, gracias a la reducción drástica de riesgos operativos.
- Las calles y mercados ahora reflejan esta nueva realidad económica, con mayor vitalidad y seguridad.
Instituciones internacionales como el Banco Mundial, el FMI y el Departamento de Estado de EE.UU. han destacado estas mejoras: el FMI proyecta un crecimiento del PIB cercano al 4% en 2025 (revisión al alza), atribuyéndolo en parte a la confianza generada por la seguridad; el Banco Mundial resalta cómo la reducción del crimen ha impulsado el clima de negocios; y el Departamento de Estado actualizó en abril 2025 su alerta de viaje a Nivel 1 («Ejercicio de precauciones normales»), reflejando la caída significativa en delitos violentos.
El Salvador ha pasado de ser conocido como la «capital mundial del asesinato» a posicionarse como un ejemplo regional de recuperación de la seguridad pública. Aunque persisten debates internacionales sobre derechos humanos y el régimen de excepción (prorrogado mensualmente), las cifras oficiales y el sentir general de la población reflejan un cambio profundo: las calles son más seguras, las comunidades respiran aliviadas y la economía comienza a cosechar los frutos de esta paz recuperada.
Este «dividendo de seguridad» no solo ha liberado el potencial emprendedor, sino que está impulsando un ciclo virtuoso de crecimiento, empleo y prosperidad para el país.
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