El Fondo Monetario Internacional (FMI) destacó que El Salvador mantiene una proyección de crecimiento económico del 3.3 % para 2026, en un contexto regional marcado por la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio y el encarecimiento de materias primas.
De acuerdo con el informe de Perspectivas Económicas Regionales, la economía salvadoreña forma parte del grupo de países de Centroamérica que sostienen un desempeño estable, impulsado por fundamentos macroeconómicos que han permitido enfrentar presiones inflacionarias y choques externos.
El organismo señala que la región inició el año con condiciones favorables, incluyendo inflación controlada y crecimiento cercano a su potencial. En ese escenario, El Salvador se posiciona con una expansión moderada, en línea con Honduras, y ligeramente por debajo de economías como Guatemala y Panamá.
No obstante, el FMI advierte que el país, al ser importador de combustibles y alimentos, podría verse afectado por el aumento de precios internacionales, lo que impactaría tanto en los costos internos como en el poder adquisitivo de los hogares.
A pesar de estos desafíos, el informe resalta que los avances en política monetaria en la región contribuirán a contener presiones inflacionarias. Sin embargo, subraya que el margen fiscal es limitado, lo que podría restringir la capacidad del Gobierno para implementar medidas de apoyo amplias ante un escenario adverso.
En ese sentido, el organismo recomienda priorizar ayudas focalizadas para los sectores más vulnerables, en lugar de aplicar subsidios generalizados que podrían generar mayores presiones sobre las finanzas públicas.
El Salvador se mantiene así dentro del grupo de economías que, aunque expuestas a riesgos externos, continúan mostrando resiliencia y estabilidad en sus proyecciones para 2026.
