La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, volvió a rechazar de manera contundente la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, tras una intervención directa del gobierno de Estados Unidos en Venezuela.
Desde Palacio Nacional, la mandataria mexicana leyó un posicionamiento amplio este lunes durante su conferencia matutina, dejando claro que la postura del país no admite matices ni interpretaciones. “La posición de México frente a cualquier forma de intervención es firme, clara e histórica”, afirmó al inicio de su mensaje.
La presidenta subrayó que la operación estadounidense constituye una intromisión directa en los asuntos internos de Venezuela, lo que, a juicio del gobierno mexicano, viola principios básicos del derecho internacional. “Rechazamos de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países”, sentenció, al recordar que este principio no es nuevo ni coyuntural, sino parte central de la política exterior mexicana.
La jefa del Ejecutivo azteca evocó el pasado latinoamericano para advertir que el uso de la fuerza nunca ha sido la solución. “La historia de América Latina es clara y contundente, la intervención nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar ni estabilidad duradera”, expresó, insistiendo en que solo los pueblos pueden decidir su destino y su forma de gobierno.
La presidenta sostuvo que la soberanía y la autodeterminación no son negociables y deben respetarse sin excepción, al tiempo que citó la Constitución mexicana, la Carta de las Naciones Unidas y principios del derecho internacional como base de su postura. “La acción unilateral, la invasión, no pueden ser la base de las relaciones internacionales del siglo XXI”, advirtió.
El mensaje incluyó referencias a figuras históricas como George Washington, Abraham Lincoln y Benito Juárez, para reforzar su llamado a la paz, la cooperación y el respeto mutuo entre naciones. “México sostiene con convicción que América no pertenece a una doctrina ni a una potencia; el continente americano pertenece a los pueblos”, afirmó.
Más allá del caso venezolano, la mandataria planteó una visión regional basada en la integración económica, el bienestar social y el diálogo entre iguales, en contraste con el uso de la fuerza para imponer agendas políticas. En ese contexto, reiteró que la competencia global, especialmente frente al crecimiento de Asia, debe enfrentarse con desarrollo, inversión y cooperación, no con intervenciones militares.
Aunque reafirmó que México mantiene un entendimiento con Estados Unidos en temas como la lucha contra el narcotráfico, dejó claro que dicho diálogo tiene un límite inquebrantable. “Respeto a la soberanía”, recalcó, marcando una línea clara tras la captura de Maduro, un hecho que ya sacude al tablero político regional.

