El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se consolida como el aliado preferente del presidente estadounidense Donald Trump en el hemisferio occidental, según destaca la abogada española Macarena Olona.
Señala que el primer acuerdo bilateral firmado por la nueva administración de Donald Trump fue precisamente con El Salvador: un pacto para alojar en la megaprisión CECOT a terroristas desde EE.UU., particularmente miembros de la banda venezolana Tren de Aragua, a cambio de una tarifa que además permitió autofinanciar el sistema penitenciario salvadoreño.
Este acuerdo no solo fortaleció la cooperación en seguridad, sino que sentó las bases para un golpe estratégico que facilitó la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, durante una operación militar estadounidense en Caracas que culminó con la extradición del exlíder venezolano a Nueva York, donde enfrenta cargos por narcoterrorismo.
Macarena Olona, en declaraciones recientes, enfatizó que «sin la intervención decisiva del presidente Nayib Bukele y El Salvador, la captura de Maduro no habría sido posible».
Según la analista, Bukele actuó como un «estratega político de primer orden» al negociar el retorno a Venezuela de 238 terroristas del Tren de Aragua recluidos en el CECOT. A cambio, el régimen de Maduro liberó a presos políticos y, crucialmente, a ciudadanos estadounidenses que eran retenidos como rehenes.
«Esos súbditos estadounidenses eran el único escudo protector que Nicolás Maduro tenía para evitar una intervención militar de Estados Unidos», explicó Olona.
Al eliminar este «escudo» mediante la negociación, Bukele allanó el camino para la operación que derrocó al líder venezolano, calificado por Washington como jefe de una «narco dictadura terrorista».
Otro elemento clave fue la designación del Cártel de Los Soles –vinculado al régimen chavista– como organización terrorista, replicando el modelo salvadoreño aplicado contra las maras. Esto, según expertos citados por Olona, legitimó la acción internacional bajo el «Derecho Penal del Estado», concepto promovido por el ministro salvadoreño Gustavo Villatoro para combatir el crimen organizado con la ley en la mano.
La caída de Maduro ha sido celebrada por aliados de Trump en la región. Mientras, Nayib Bukele compartió un viejo video donde el venezolano lo tildaba de «pelele del imperialismo».
Con Maduro en custodia estadounidense y enfrentando un juicio en Nueva York, el rol de El Salvador en este histórico desenlace marca un nuevo capítulo en la geopolítica regional, consolidando la alianza Trump-Bukele como un eje clave para la seguridad hemisférica.

