El Kremlin afirmó que el presidente ruso, Vladímir Putin, no tiene previsto establecer contacto directo con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en el futuro cercano, en una señal que ha sido interpretada como cautela frente al nuevo escenario político en Caracas tras la captura de Nicolás Maduro.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, señaló que una conversación telefónica entre Putin y Rodríguez “no está actualmente en la agenda”, aunque aclaró que dicho contacto podría organizarse con rapidez si la situación lo amerita. Según Peskov, Rusia mantiene comunicación con las nuevas autoridades venezolanas a través de los canales diplomáticos habituales.
La declaración se produce semanas después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, un hecho que provocó un abrupto cambio en el poder en Venezuela y abrió una etapa de incertidumbre política y diplomática en la región. Tras ese episodio, Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina, en medio de un proceso de reconfiguración institucional aún en desarrollo.
Durante años, Moscú fue uno de los principales aliados internacionales del gobierno de Maduro, con una estrecha cooperación política, energética y militar. Sin embargo, la falta de un contacto directo inmediato entre Putin y la nueva jefa del Ejecutivo venezolano sugiere una postura prudente por parte de Rusia ante el nuevo liderazgo en Caracas.
Analistas internacionales consideran que el Kremlin evalúa cuidadosamente el rumbo que tomará el poder en Venezuela antes de realizar gestos políticos de alto nivel, en un contexto marcado por la presión internacional y la redefinición de alianzas en América Latina.
Aunque Rusia no ha anunciado un cambio formal en su política hacia Venezuela, la ausencia de una llamada presidencial refuerza la percepción de que Moscú observa con atención y reserva la evolución del nuevo poder en Caracas antes de dar pasos más visibles en el plano diplomático.

