El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, sostuvieron este jueves una reunión de alto nivel en Pekín marcada por tensiones relacionadas con Taiwán, la guerra comercial, el conflicto con Irán y la competencia tecnológica entre ambas potencias.
Durante el encuentro, Xi Jinping advirtió que un manejo incorrecto del tema de Taiwán podría provocar “choques e incluso conflictos” entre China y Estados Unidos, calificando este asunto como uno de los puntos más delicados en las relaciones bilaterales.
Pese a las advertencias, ambos líderes mostraron públicamente un tono conciliador. Xi afirmó que ambas naciones “deben ser socios y no rivales”, mientras Trump calificó las conversaciones como “extremadamente positivas y productivas”.
La cumbre también incluyó conversaciones sobre comercio, inteligencia artificial, semiconductores, exportaciones tecnológicas y cooperación energética. Además, Trump busca que China contribuya a reducir las tensiones internacionales vinculadas con Irán y la estabilidad en Medio Oriente.
Como parte de la agenda diplomática, ambos mandatarios participaron en un banquete de Estado y realizaron una visita conjunta al histórico Templo del Cielo en Pekín. Trump también invitó oficialmente a Xi Jinping a visitar Washington en septiembre, en lo que podría representar un nuevo acercamiento diplomático entre las dos principales economías del mundo.
