Nueve pandilleros de la MS-13 recibieron condenas de hasta 53 años de cárcel por pertenecer a la estructura criminal. Además, a estos sujetos se les atribuyeron los delitos de tenencia ilegal de arma de fuego, organizaciones terroristas y posesión y tenencia con fines de tráfico.
Los imputados fueron capturados en el 2022, durante el Régimen de Excepción. Durante el juicio, la FGR logró demostrar con abundantes pruebas que estos sujetos operaban en el departamento de Chalatenango y eran los encargados de apoyar a los corredores de clica de la pandilla.
Dentro de sus funciones estaba la distribución y venta de diferentes tipos de droga, con la que le daban financiamiento a la pandilla. Al momento de su detención, las autoridades les decomisaron armas de fuego, varias porciones de marihuana y crack.
Las condenas fueron impuestas por el Tribunal Segundo Contra el Crimen Organizado de San Salvador.
