La sequía provocada por el fenómeno de El Niño está generando una situación “muy seria” en Honduras, con impactos que ya alcanzan a numerosos departamentos, municipios y comunidades, advirtió Alejandro Álvarez, coordinador residente de Naciones Unidas en el país. El representante de la ONU señaló que la magnitud de la emergencia está afectando a las poblaciones más vulnerables y plantea un desafío que va más allá de la atención inmediata, debido a las pérdidas registradas en la producción agrícola y al riesgo que representa para la seguridad alimentaria.
Álvarez explicó que Naciones Unidas y sus distintas agencias ya trabajan junto al Gobierno hondureño para atender a las comunidades afectadas mediante la entrega de alimentos, semillas y sistemas de riego, así como apoyo a centros de salud, medicamentos, acceso al agua y programas de nutrición. Sin embargo, advirtió que la emergencia todavía podría agravarse, debido a que no se conoce con precisión cuánto tiempo persistirán las condiciones climáticas adversas. “Todavía no hemos llegado al momento más complicado”, sostuvo el funcionario, al señalar que el comportamiento del clima no puede ser controlado y que la respuesta debe concentrarse en la mitigación y la preparación.
La dimensión del problema ya se refleja en el campo hondureño. Un reporte de EFE documentó pérdidas parciales y totales de cultivos de maíz y frijol en zonas afectadas por la sequía, mientras productores del país han advertido sobre una fuerte reducción de las cosechas. En junio, productores estimaron que la sequía prolongada podría provocar la pérdida de alrededor de dos millones de quintales de maíz y frijol.
La crisis adquiere mayor relevancia porque la producción de granos básicos constituye una de las principales fuentes de alimento para las familias rurales. FEWS NET ya advertía que hogares pobres del Corredor Seco habían agotado anticipadamente sus reservas de alimentos debido a las condiciones secas, mientras el retraso de las siembras y la reducción de las lluvias estaban afectando los ingresos agrícolas.
Ante este escenario, el representante de Naciones Unidas planteó que Honduras necesita mirar más allá de la emergencia inmediata y fortalecer su capacidad de anticipación frente a fenómenos climáticos. Entre las prioridades mencionó una mejor gestión del riesgo, un plan de seguridad alimentaria más robusto y mayores capacidades para administrar los recursos hídricos.
La situación también ha comenzado a trasladarse al terreno de la asistencia humanitaria. Naciones Unidas ha activado programas para complementar la respuesta estatal en las zonas más golpeadas, mientras el Gobierno declaró en emergencia por sequía a 75 municipios y mantiene otros 159 municipios bajo alertas verde y amarilla. En total, 234 de los 298 municipios hondureños permanecen bajo algún nivel de alerta por los efectos de El Niño.
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