El viceministro de Agricultura y Ganadería, Óscar Domínguez, aseguró que El Salvador ha registrado avances sostenidos en el sector agrícola como resultado del Programa de Aumento a la Producción, cuyos efectos, afirmó, ya son visibles en el abastecimiento y los precios de los alimentos.
Domínguez informó que durante todo el año 2025 no se registró ningún día de desabastecimiento de frutas, verduras y hortalizas, pese a que las fronteras con Guatemala y Honduras permanecieron cerradas en más de diez ocasiones. Asimismo, destacó que por segundo diciembre consecutivo los precios de productos como tomate, chile, papa, cebolla, lechuga y otros cultivos de temporada se mantuvieron estables y por debajo de los registrados en 2023, 2022 y años anteriores.
De acuerdo con el funcionario, estos resultados responden a un incremento en la producción nacional. Señaló que, de los 33 cultivos que forman parte del programa, la papa, el tomate, el repollo, el chile y el pepino se ubican entre los cinco de mayor producción, mientras que otros cinco cultivos estratégicos mantienen un crecimiento cercano.
El viceministro explicó que el país ha pasado de cultivos de pequeña escala a extensiones productivas de 30, 50 y hasta 200 manzanas en una misma zona, trabajadas de forma manual y mecánica. Añadió que pequeños productores también se han organizado para conformar áreas productivas de al menos 15 manzanas.
Domínguez atribuyó parte de este avance a las condiciones de seguridad generadas por la estrategia del Gabinete de Seguridad, lo que ha permitido cultivar en territorios que anteriormente estaban bajo control de estructuras delincuenciales. En ese contexto, afirmó que la estrategia de estabilizar el mercado a través de la competencia ha contribuido a que El Salvador se posicione entre los países con menor inflación y con la canasta básica alimentaria más accesible de la región.
Finalmente, Domínguez señaló que estos logros son producto de la implementación de tecnología, el uso de nueva genética en semillas adaptadas a distintas alturas y climas, el aumento del rendimiento, la incorporación de nuevos agricultores y el trabajo articulado entre el Gobierno y los productores locales, tanto individuales como organizados y gremiales.

